Dearraigar significa extraer una planta de raíz. Pero esta noción también suele emplearse cuando nos queremos referir a lo que siente o experimenta alguien que debe emigrar de su tierra. Cuando una persona se aleja de sus raíces familiares, sociales y culturales puede comenzar a experimentar una sensación de extrañamiento y perdida que afecta su estado anímico y, muchas veces, esto impacta en la socialización y las relaciones vinculares, aspectos muy importantes para la persona en estos momentos de cambios y adaptación.
En numerosos casos el exilio suele ser algo voluntario para poder perseguir un fin o un deseo personal, pero esta voluntariedad no quita que pueda ser un paso emocionalmente fuerte en la vida que implica un proceso de separación y duelo, de pérdida de las relaciones humanas y de interacción con un medio familiar y conocido, obligándonos a realizar un esfuerzo de adaptación a una nueva cultura y en muchos casos a una nueva lengua.
Si estas padeciendo algunos de estos síntomas, que te impiden poder desarrollar tus potencialidades y te mantienen en una situación que pareciera no tener salida, te proponemos que puedas pensarlo y elaborarlo en un espacio psicoterapéutico donde la distancia no existe y la palabra se vuelve algo cercano y conocido.